Domingo. Las tres de la tarde. La Comic-Con estaba por terminar dentro de dos horas y, como es de esperarse en cualquier programa de esta convención, muchos de nosotros estábamos haciendo una fila para un evento programado a las cuatro.

Pero, por primera vez, los fans no fuimos los únicos en llegar temprano.

Brandon Sanderson, el escritor que tenía programado firmar ejemplares de las copias exclusivas de su novela aun no publicada, Steelheart, apareció en el pabellón de firmas cuarenta minutos antes de lo esperado. Apenas dio unos pasos y comprobó que la mesa que debía utilizar todavía estaba siendo ocupada por autores del evento de firmas anterior al suyo, en vez de dar media vuelta y marcharse por el mismo camino por el que apareció, se acercó a la fila con una amplia sonrisa y, tras un cálido saludo, nos preguntó si, ya que todos teníamos que esperar, queríamos preguntarle alguna cosa en particular o hablar de cualquier tema.

Durante unos minutos, los seguidores del autor preguntaron detalles sobre Steelheart, sobre personajes de sus novelas y su proceso creativo.

«Siempre trato de escribir cosas distintas. No me gusta la idea que algo en, supongamos, el género fantástico tenga que seguir sí o sí ciertas pautas y ritmos narrativos.  No me gusta que el lector agarre el libro y ya con leer la sinopsis sepa todo lo que sucederá y cómo terminará la historia», nos comentó Sanderson. «También, trato de escribir en todo tipo de géneros. No me gustaría que solo se me conociera por uno en particular. No bien termino de escribir un libro de fantasía, escribo novelas cortas, muchas de las cuales no salen a la luz, e intento ser lo más distinto a lo anterior que escribí. Muchas de estas novelas son basura y nunca llegan a la luz. En cambio, otras, como Steelheart, sí».

Mientras la espera continuaba y los fanáticos de la fila trataban de amucharse cada vez más alrededor de Sanderson para poder escuchar con todo lujo de detalles al escritor, el autor habló sobre sus expectativas de una adaptación cinematográfica.

«Si pudieran adaptar Mistborn a la pantalla grande, creo que sería muy, muy  feliz», dijo. «Pero tampoco es cuestión de dárselo a cualquiera. Con el género fantástico se han hecho grandes cosas, pero también otras catastróficas, como fue el caso de Eragon»

Y como si hubiera sido invocado por una fuerza divina o una casualidad narrativa, se acercó al escritor un joven con campera de cuero y anteojos: Christopher Paolini, el autor de las novelas de Eragon.

«Vine a ayudarte, Brandon», comentó Paolini. «Vine a hacer de tu asistente. Quizá así aprenda a firmar los libros. Necesito más práctica».

«¡Claro!», se rió Sanderson. «¿Cuántos llevas firmados hasta el momento? ¿Dos o tres millones?».

«Perdí la cuenta después de los doscientos mil».

Los escritores se rieron y, entre preguntas de los fans y algún que otro comentario, intercambiaron alabanzas entre ellos.

«Christopher me ganó de mano», dijo Sanderson. «Él publicó su primera novela a los quince años, y lo que yo escribía a esa edad era una basura».

«Ah, pero vamos, ¿cuántos libros tienes escritos ahora? ¿Treinta?».

«Sí».

«Yo tengo solo cuatro».

Como si acaso no hubiera suficientes escritores Best-Sellers en el mismo lugar hablando con los meros mortales fanáticos de la lectura, por detrás de Sanderson se acercó un hombre alto con una barba de chivo y le dio unas palmadas en la espalda al primero.

«Hey, todos, díganle hola a James Dashner, autor de Maze Runner», elevó su voz Brandon Sanderson a toda la fila mientras sacudía su mano en un saludo exagerado.

Dashner sonrió y dijo: «¿Estos son tus fans?».

«No sé si son mis fans. Son gente. Estaban acá y les vine a hablar. Yo hablo con gente. Esa es mi cosa».

«Ya veo, ¿ya les contaste sobre nuestra apuesta?».

«¿Crees que debería?».

«¡Por supuesto!».

Sanderson sonrió y dejó escapar un suspiro fingido.

«Pues, con James tenemos una apuesta. Es simple. El que venda menos copias de los dos de su nuevo libro durante la primera semana, se verá obligado a convertir durante una semana su página de fans de Facebook en un mural de fanáticos de Justin Bieber».

«Porque todos amamos a Justin», acotó Dashner.

«Sí, lo amamos».

«Oh, Brandon, te veo mal parado en esta apuesta», comentó uno de sus fanáticos.

Resignado, pero siempre de buen humor, Sanderson se encogió de hombros, y dijo: «Lo sé. No estoy diciendo que no compren [The Eye of Minds], la nueva novela de James Dashner, pues la he leído y es genial, pero solo les pido que la compren recién en la segunda semana».

Como es de esperarse, la mayoría de los fanáticos sonrieron ante esta idea, pues, seguramente se trate de una mera humorada, pero, quién sabe, si algún día vemos que la página de Facebook de alguno de estos dos autores cambia abruptamente, ya sabremos por qué.

Tras esta breve charla, Dashner se retiró y Sanderson, seguido de cerca de Paolini, también, ya que había llegado su momento de firmar ejemplares.

Cuando llegó mi turno de pasar a que Sanderson garabateara mi ejemplar exclusivo de Steelheart, fiel a su palabra, a su lado estaba Christopher Paolini entregando posters promocionales de dicho libro ya firmados por Sanderson. Supongo que estas cosas solo pasan en la Comic-Con.

Nota escrita originalmente para Lechodepulgas.com.

25 de Julio de 2013

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